El aperitivo
¿Tienes más de 30, un trabajo, título universitario colgado en la pared y sigues durmiendo en el cuarto donde hacías la tarea de la primaria? ¿Alguna vez sacaste la cuenta de cuánto tendrías que ganar para irte, o preferiste no hacerla para no arruinarte la semana? ¿Sigues “esperando el momento” para casarte y tener hijos, o ya te resignaste a que eso pase solo en el sueño de tus tías metiches?
Contesta eso antes de seguir leyendo, porque no, no es que no hayas sabido “administrarte”. El plan que te vendieron –estudia, trabaja, cásate, compra tu casa– se rompió antes de que siquiera pudieras intentarlo. Tú solo llegaste tarde a un mundo que piensa con los ideales del pasado y no se adapta a los desafíos del presente.



