FIFA 1, México 0: lo que no te contaron

Mientras gritábamos goles, México perdió millones en productividad, turismo y ¡sentido común! El Mundial 2026 dejó estadios llenos… y pymes vacías.

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POR Gabriel Bauducco

@gabrielbauducco

No se engañen: la euforia mundialista es un negocio en el que la FIFA gana 9 mil millones de dólares (The New York Times) y México paga los platos rotos.

El aperitivo

Fuimos la sucursal del gran negocio

Mientras el discurso oficial nos vendió la fantasía de un México como ombligo del planeta (“la pelota vuelve a casa”), la realidad cuenta la historia de un anfitrión que funcionó como sucursal de un negocio global del que no, no somos socios. Que quede claro de una vez, antes de que los números te enojen: esto no es sobre lo bien que jugó la selección, sino sobre lo mal que lo hicieron quienes operaron la negociación (con Peña Nieto) hasta la ejecución, ahora mismo.

El plato fuerte

Pymes: entre la pantalla de negocio y falta de negocio de poner pantallas

La «derrama económica» es el mito favorito de los burócratas para justificar el despilfarro. Mientras la FIFA blindaba sus márgenes por derechos y patrocinios, nosotros nos quedamos con el precio del maquillaje urbano. Se destinaron 29,600 millones de pesos en restaurar y pintar (dos veces, porque el morado nomás no) banquetas y embellecer fachadas para una foto de la CDMX que nadie recordará. Porque sí, también hay dinero gastado necesariamente en infraestructura invisible. Esa que de todas formas necesitan quienes viven en la ciudad más grande del país.

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es la mejor prueba: se invirtieron 6,500 millones de pesos en una «remodelación» que no fue más que la lavada de cara de un cadáver operativo. La infraestructura de ese aeropuerto sigue siendo una vergüenza internacional. Por cierto, termina el Mundial antes que las obras en el aeropuerto (ojos mirando al techo).

De acuerdo con reportes de tráfico de los grupos aeroportuarios y de las propias aerolíneas, el arranque del Mundial no se tradujo en un boom de pasajeros: mientras GAP reconoce un retroceso de alrededor de 5% en su red y Aeroméxico admite una caída de 9% en su tráfico total durante junio de 2026 frente al mismo mes de 2025 -con un desplome de 13% en el mercado doméstico-, el balance combinado para las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey apunta a una contracción real cercana al 8%.  

El sector servicios, por su parte, se pegó un tiro en el pie. Inflaron tarifas y ahuyentaron al comprador con sentido común. El resultado es el fracaso de una estrategia que creía que el turista es cautivo: ocupaciones mediocres del 57.7% en hoteles (Sectur) y un patético promedio de 28.2% en Airbnb (“un estudio preliminar presentado en la UNAM sostiene que el efecto del campeonato sobre las reservaciones en Airbnb sigue siendo limitado”, publicó Infobae el 23 de junio). Mientras las ciudades sedes se beneficiaron, las demás se desplomaron. Pensemos: México es mucho más que las ciudades sede. ¿Se justificaba el gasto?

Unas 40 toneladas de basura en la CDMX y 360 trabajadores en tiempo extra para recogerlas en solo una noche. Unas 470 toneladas acumuladas.

Daños en locales, vehículos, mobiliario urbano y varios muertos. Así “festejamos”.

Pero hay quienes sí ganaron dinero: televisoras, retail en rubros específicos, hoteles en lugares concretos.

Para cerrar la cuenta: la productividad a la baja. Ya de por sí, aparecemos casi siempre entre los últimos lugares de productividad de los países miembros de la OCDE. Mientras el país se detuvo para ver los partidos, solo en México las empresas sufrieron pérdidas estimadas en 369 millones de dólares, dice un estudio de Ultimate Kronos Group realizado en Australia, Canadá, Francia, Alemania, México, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos. Se estima que unos 17 mil millones a nivel global. Sí, yo sé lo emocionante que es gritar un gol. Pero también sé que esa emoción es casi imposible de monetizar para las pymes, que son 70% de los empleadores formales y mueven 52% del PIB mexicano. Esas pymes tuvieron que poner pantallas si no querían lidiar con altos niveles de ausentismo.

La sobremesa

¿Seguiremos siendo el tapete?

México no fue sede. Para muchos sectores fue el patrocinador involuntario de una estafa. La pregunta para los ejecutivos, ahora que el balón se detiene, es si seguiremos celebrando que nos usen de tapete o si por fin vamos a exigir resultados reales en lugar de otro circo.

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Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco) es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.

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