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Octubre negro: el “hackeo” que no fue y el Costco que casi sí
Un posteo en redes sociales, una falla en PHP, diez países pidiendo despensa y medio internet convencido de que nos iban a dejar sin luz mientras nos vaciaban el banco.
El aperitivo
El sábado me topé con un carrusel en Instagram: “Resumen de las últimas 48 horas”, 28 puntos en rojo sobre negro. Bancos, hospitales, gobiernos, el 70% de internet. Seguí bajando y en el siguiente post Reino Unido, Noruega y Japón pedían a su gente guardar provisiones para tres días. Tres posteos más abajo ya estaba la teoría completa: los “hackeos” iban a “crashear” la matrix, cortarnos la luz mientras vaciaban los bancos, y sin luz, al menos las generaciones vivientes, nos volvemos cavernícolas. Cavernícolas con ansiedad: no sabemos hacer fuego, pero sabemos que el celular va en 12%.
A las once de la noche ya tenía la lista: agua, atún, pilas, la paca de papel. Estuve a punto de llevar a toda la familia al Costco para asegurarme de que todos estarían a salvo. Lo juro. Ya tenía hasta el plan: carrito doble, membresía al corriente. El apocalipsis, pero con Gold Star.
Me frenó una pregunta de oficio: ¿quién dijo que octubre era negro? Lo busqué. El nombre lo acuñó un posteo en redes sociales la madrugada del 22 de octubre, desde una cuenta dedicada a riesgos de la IA. Ni CISA, ni ENISA, ni Banxico. Un posteo. Se me bajó el santo y subió la curiosidad.
El plato fuerte
Lo que sí pasó es serio. Una falla en PHP, el lenguaje detrás del 70% de los sitios web, bautizada PHP2Shell, gravedad 9.2 de 10. El CEO de Cloudflare contó millones de intentos de explotación en horas. La primera ministra de Japón pidió en X que todo el país parchara esa misma noche (el parche de seguridad, no se emocionen). Cuando una jefa de gobierno te manda a actualizar el software a las diez de la noche, eso sí es un llamado a la nación. Su propia página, MUFG Bank y unos 60 sitios de JR West se apagaron por precaución. México apagó páginas de gobierno el martes, confirmó la presidenta. Nadie notó la diferencia.
Pero una ola de parches no es una ola de cuentas vaciadas. Revisé los 28 puntos del carrusel: al menos doce llevaban semanas o meses. El robo a Medi-Cal es de octubre de 2025; la puerta trasera de AOMEI, de mayo; el bug de Signal se arregló en septiembre. En 48 horas se juntaron los comunicados, no los ataques. Es como enterarte el mismo martes de todos los divorcios de tus amigos: duele, pero no se divorciaron todos ese martes.
Y la caída bancaria más sonada del mes, Revolut, Lloyds y HSBC el 20 de octubre, no fue un hacker: fue un ‘evento de energía’ en Google Cloud. Se fue la luz en el edificio, pues. Irónicamente, lo único de la teoría que sí ocurrió, y sin ayuda de nadie. (O eso dice el comunicado).
El dato más sabroso es el de Axios: los grandes bancos de Estados Unidos encontraron agentes de IA operando dentro de cuentas de clientes. Suena a película hasta que lees la letra chica: casi siempre el intruso entró porque el cliente le dio su contraseña a su propio asistente de IA (o sea, no hay que ser un genio para saber que las contraseñas bancarias no se dan a la IA). Es denunciar un allanamiento y descubrir que el ladrón tiene llave porque tú se la diste. JPMorgan y Citi ya los bloquean. El enemigo no está en Corea del Norte, está en tu pantalla de inicio.
Ahora, las provisiones. Esto sí es real y es mundial, pero no es nuevo ni es por los “hackeos”. Suecia fue la primera, en noviembre de 2024, con un folleto para cada hogar que se titula, sin adornos: “Si viene la crisis o la guerra”. Los suecos no hacen clickbait. La Unión Europea fijó las 72 horas en marzo de 2025. Alemania pide diez días, por si el apocalipsis llega con retraso. Francia sacó su guía en noviembre. Irlanda repartió dos millones de folletos en septiembre. Y en octubre se encimaron Bélgica el día 1, Países Bajos el 12, Polonia el 17, Reino Unido el 22 citando tormentas e incendios, y Noruega el 26 con siete días de comida y 20 litros de agua por persona. Japón se prepara para el sismo de Nankai, que no es un hacker, sino una placa tectónica con cita programada. Correlación, no complot.
Que tu gobierno te diga que guardes agua la misma semana en que un post dice que se cae internet es como que tu mamá te diga que te abrigues el día que anuncian lluvia: no es que sepa algo, es que siempre lo dice.
¿Y la luz? El peor apagón por “hackeo» documentado fue Ucrania en 2015: 225,000 clientes, unas tres horas. En México eso se logra sin hackers, con una tormenta de media hora. Ni Matrix ni nada.
El mercado, que es la única criatura más fría que un hacker, no se asustó: hizo dinerito extra. CrowdStrike y Palo Alto subieron 11% en la semana. El oro, que lleva cinco mil años presumiendo de refugio, cayó 4%. Ni el oro se la creyó. Los únicos que sí compraron la película estaban en Reino Unido: una tienda de preppers recibió en 24 horas los pedidos de un mes y en Ocado se agotaron 40 variedades de sopa enlatada. Si llega el fin del mundo, llegará con caldo. El pánico es el producto. Y se vende muy bien.
La sobremesa
Moraleja: sí haz tu despensa de 72 horas, pero por nuestro tradicional sismo de septiembre, no por el posteo de octubre. Algo de efectivo chico, dos formas de pago, verificación en dos pasos y, sobre todo, no le des tu contraseña del banco a ningún asistente de IA por muy mono que sea. El riesgo real para un mexicano no es que se caiga la matrix: son las 42,791 reclamaciones por fraude que la Condusef acumuló de enero a julio, 18.1% más que el año pasado. Eso no se arregla con atún, sino colgándole al que te llama “de su banco”.
Tres datos para la junta del lunes:
- Octubre negro salió de un posteo en redes sociales; de los 28 puntos del resumen viral, al menos doce son de semanas o meses atrás.
- La Unión Europea pide 72 horas de despensa desde marzo de 2025 y Suecia desde 2024. Nadie se preparaba para el octubre negro porque todavía no existía.
- Semana del susto: ciberseguridad +11%, oro -4%. El miedo cotiza y paga mejor que el oro.
Luego, como la rana René del meme, me puse a hablar sola. El algoritmo hace de las suyas: acomoda notas verificadas de tal modo que, unidas en la cabeza, parecen una película. La película la monté yo. Me calmé. Hasta que vi lo de los trenes ayer en Toledo y dudé: ¿los “hackearon”? La versión oficial habla de avería y error humano. Nadie ha dicho hacker.
Joven… Mejor tráigame una cubita con tres gotas de clona, porque la cabeza ya no me para y veo hackers hasta en la sopa.
Sagrario Saraid (@ssaraid)
Directora de dobleuEse Atelier. Escribe Sobremesa cada jueves.
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