Hacer amigos en tiempos en que nadie tiene tiempo

Cansado de trabajar en una oficina, un emprendedor francés le apostó a una app que invita a compartir una cena con cinco desconocidos… ¿Te atreverías?

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POR ARTURO FLORES

@arturoeleditor

No tengo tiempo. Si me dieran un peso por cada vez que he dicho esas palabras, ya me hubiera retirado a una mansión a la orilla del mar. También he pensado que, si cancelar de última hora fuera un deporte olímpico, hace tiempo me hubiera colgado una medalla de oro en el cuello. Tan pesada que me desviaría la columna.

Me acuerdo mucho de los hombres grises que aparecen en la novela Momo, de Michael Ende. Se supone que son ellos quienes les roban el tiempo a las personas. Por eso siempre andamos apurados.

El marketing trata de resolver problemas y satisfacer necesidades. Con esa idea en la cabeza, el francés Maxime Barbier lanzó en 2023 una app que pudiera ayudar a la gente a combatir la epidemia de soledad que aqueja al mundo. Porque no es un secreto que, entre llamadas virtuales, trabajo remoto y una batería social cada vez más baja, a los seres humanos nos cuesta trabajo encontrar tiempo y ganas para mirarnos de frente.

Todo empezó por una bucket list

Timeleft se llama la aplicación. La suscripción de seis meses tiene un costo de 730 pesos. Funciona muy parecido a una red social, aunque su objetivo es que los amigos se hagan en persona y los likes se den mediante una conversación. Lo más viejo, pero a la vez algo que ha caído en desuso. Por lo tanto, se siente novedoso y disruptivo.

Además de haber creado la app, Barbier escribe un blog en el que comparte su bucket list. Un listado de las 100 cosas que le gustaría hacer antes de morir. A medida que va tachando cada una de esas actividades (escribir un libro, hacer 100 lagartijas, correr un ultramaratón o viajar con un desconocido), comparte su experiencia en un artículo.

El emprendedor de 41 años trabajó gran parte de su vida en la industria de la diversión nocturna. También fundó el grupo de medios digitales Vertical Station, tuvo a su cargo una plantilla de 90 empleados y 18 millones de suscriptores, hasta que en 2019 decidió seguir el camino de la independencia.

Ahí se dio cuenta, como escribe en su Substack, de que nunca tenía tiempo para nada. Pero, más allá de eso, le cayó el veinte de una verdad evidente e irrefutable: el tiempo es poco.

“Aun si viviera 90 años, dispondría de 624 meses”, escribe.

Así que renunció a la idea de trabajar 18 horas al día mientras la vida se le escapa.

Extraños en la noche

Es por eso que, a través de Timeleft, anima a las personas a hacer algo que bien podría formar parte de una bucket list: asistir a una cena con otros cinco extraños con la intención de hacerse amigos. Suena fácil, pero para alguien que tenga ansiedad social, podría tratarse de una situación tan extrema como lanzarse en paracaídas.

Por curioso, fui. La experiencia es más o menos así. Descargué la app. Me creé un perfil. Respondí a preguntas acerca de mis gustos y el tipo de gente a la que quería conocer. Por ejemplo, si prefería hablar de la Fórmula 1, acerca de novedades editoriales o hasta teorías conspirativas. También elegí un tipo de comida favorita y un presupuesto para destinar a la cena.

Así, me llegó la invitación. Debía ir un martes por la noche a un restaurante en la colonia Condesa. La reservación estaría a nombre de Timeleft. Fui el primero de mi grupo en sentarme a la mesa. Pedí un agua mineral con una rodaja de limón y aguardé.

La aeromoza, un divorciado y un experto en IA

Poco a poco fueron integrándose los demás. Primero, una aeromoza que pasaba la mayor parte del tiempo en el aire. En consecuencia, sus amigos dejaron de invitarla a que los acompañara a sus reuniones. Los terrestres, como se refería a los que solo volamos de vez en cuando, “no entienden nuestro ritmo de vida”.

Los otros dos eran hombres. Todos pasábamos de los 40. Uno de ellos nos contó que era dueño de su propia empresa de inteligencia artificial. “Pero a esta edad, ya es complicado que tus amigos no tengan hijos o estén casados. Nadie tiene tiempo de salir, por eso me metí a Timeleft”, explicó.

Finalmente, estaba un ejecutivo que no hacía mucho acababa de separarse. Tampoco encontraba muchas opciones en su círculo, compuesto por matrimonios estables, para rehacer su vida y volver a socializar.

La memoria antisocial

Charlamos. Cenamos. Compartimos un par de tragos. Reímos. Debo reconocer que tardamos muy poco tiempo en olvidar que nos habíamos conocido a través de una app. El cerebro tiene memoria. Está hecho para socializar.

Timeleft también te propone temas de conversación para romper el hielo, en caso de ser necesario. Para quienes deseen seguir la fiesta, convoca a un after, normalmente en un bar, al que llegan personas de las diferentes reuniones que tienen lugar en otros restaurantes. Solo uno de ellos dijo que iría.

Hicimos un grupo de WhatsApp. Los primeros días nos saludamos con regularidad. Poco a poco compartimos memes. Hasta que la comunicación se fue apagando. Dijimos que volveríamos a cenar, pero hasta el día de hoy no ha sucedido.

No hemos tenido tiempo.

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Arturo J. Flores (@arturoeleditor) es escritor, periodista y guionista. Ha trabajado con publicaciones internacionales como In Touch y People en Español, además de haber sido editor de Playboy México. Es autor de varios libros entre cuento y crónica, así como ganador del Premio Justo Sierra O’Reilly de Novela. Está convencido de que, además de huesos y músculos, el ser humano está hecho de historias.

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