La jornada de 40 horas no es un tema laboral, sino de liderazgo

Mientras algunos empresarios siguen calculando cuánto les costará la reforma, otros ya prevén cuánto les costará no prepararse.

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POR Christina Martínez

@christina.tuabogada

Más que medir la cantidad de horas trabajadas, la verdadera discusión debería centrarse en la calidad y eficiencia del desempeño, superando la visión de conflicto entre empleados y empleadores.

El aperitivo

Ángulos distintos, preocupaciones legítimas

La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales dejó de ser una posibilidad remota para convertirse en una realidad en construcción. Gobierno, sindicatos, empresas y especialistas coinciden en algo: el cambio viene. Y como ocurre con cualquier transformación relevante, las reacciones están divididas.

Por un lado, trabajadores que esperan tener más tiempo para su familia, descanso y desarrollo personal. En contraparte, empresas alarmadas por el incremento en costos operativos, la necesidad de contratar más personal o la reducción de horas disponibles para producir. Ambas preocupaciones son legítimas, pero quizá la discusión más interesante no está en los extremos.

El plato fuerte

Trabajar más no es hacerlo mejor

México es uno de los países que más horas labora dentro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Paradójicamente, no es uno de los más productivos. La ecuación es incómoda: trabajar más tiempo no necesariamente genera mejores resultados.

Durante décadas, muchas empresas confundieron presencia con productividad. Permanecer más horas en la oficina se convirtió en una demostración de compromiso, aunque el trabajo realmente importante hubiera terminado mucho antes. La reducción de la jornada obliga a replantear esa lógica.

Para las empresas, el reto no será únicamente cubrir ocho horas menos a la semana, sino eliminar reuniones innecesarias, simplificar procesos, automatizar tareas y capacitar líderes que gestionen por objetivos, no por permanencia física. Para los colaboradores tampoco será un beneficio automático. Más tiempo libre no garantiza calidad de vida si se consume en traslados interminables, estrés económico o conectividad permanente. La reducción debe acompañarse de una cultura que respete la desconexión. El problema es que muchos empleados necesitan ser vigilados para desempeñarse.

Algunas compañías ya se preparan revisando turnos y apostando por tecnología. Otras esperan pasivamente a que la reforma sea obligatoria el 1 de enero de 2027. Reducir la jornada no amenaza la rentabilidad; es la oportunidad para erradicar las ineficiencias de nuestra cultura laboral históricamente obsoleta. Intentar asimilar esta reforma exigiendo el mismo volumen de tareas en menos horas, o abusando del tiempo extra, solo comprometerá a la empresa con severas contingencias fiscales, laborales y de fuga de talento. El éxito exige un liderazgo que adopte con urgencia una verdadera gobernanza corporativa. Quienes se anticipen llegarán con ventaja competitiva; los demás, con simple urgencia.

La sobremesa

La paradoja de la presencialidad y el rendimiento macroeconómico

Hay un dato que suele sorprender: los países con jornadas laborales más cortas no producen menos riqueza. Varias de las economías más competitivas del mundo operan con menos horas que México. La productividad rara vez depende del tiempo disponible; depende de cómo se utiliza.

Según la OCDE, México supera el promedio de horas trabajadas por más del 23%. Sin embargo, este masivo volumen se traduce en una de las productividades más bajas, lo que demuestra que laborar más solo perpetúa un ecosistema de bajo valor añadido y salarios deprimidos.

Comparativa de desempeño laboral y económico (datos 2025)

País
Horas anuales por trabajador
PIB por hora (PPP USD)
Salario anual promedio (USD)
México
2,128
$22.20
$20,423
Estados Unidos
1,791
$85.00
$77,460 (Est.)
Irlanda
1,775
$132.50
$46,120 (Est.)
Noruega
1,427
$96.80
$58,340 (Est.)
Países Bajos
1,417
$76.90
$54,300 (Est.)
Luxemburgo
1,382
$98.40
$73,500 (Est.)
Dinamarca
1,372
$82.90
$76,000 (€71,000)
Alemania
1,341
$74.20
$61,269

Un colaborador en Alemania trabaja 787 horas menos al año que uno en México. A pesar de ello, cada hora alemana genera 74.20 dólares de valor, más del triple que la cifra mexicana de 22.20 dólares. Esto permite que, empleándose significativamente menos, un alemán percibe un salario que triplica el ingreso en México.

Quizá la pregunta correcta no sea si México puede permitirse menos horas laborales, sino si seremos capaces de sobrevivir al trauma de descubrir que calentar la silla ocho horas diarias nunca fue sinónimo de productividad y mucho menos de meritocracia, pero ese es otro tema.

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Christina Martínez (@christina.tuabogada) es especialista en Derecho Corporativo, Laboral y Migratorio. Asesora a empresas en estrategias corporativas, cumplimiento y transformación organizacional. Amante de los perros, por eso tiene 18.

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