Este 21 de junio se celebra la existencia de una práctica milenaria que se percibe como un superpoder.
@arturoeleditor
Recientemente, se viralizó una entrevista que El País le hizo a la escritora Samanta Schweblin, a propósito de su reciente libro de relatos El buen mal.
La autora argentina, establecida en Berlín, le regaló un titular incendiario al reportero: “Prestar atención es el superpoder más grande: ya no todo el mundo es capaz de hacerlo”.
No suena descabellado. Sobre todo si consideramos que, de acuerdo con datos de la Universidad de Guadalajara, 5% de la población infantil del mundo y 2.5% de la adulta padecen algún grado de Déficit de Atención e Hiperactividad.
No existe actividad más retadora que concentrarse en algo. Máxime en una realidad que nos bombardea con estímulos infinitos, microdosis de dopamina que se presentan en el sonido de cada notificación de WhatsApp, Slack, Instagram, X, Facebook, LinkedIn, Tinder, Substack, YouTube y Pinterest, solo por mencionar algunas.
Ahogados en este océano de aplicaciones, de repente se cuela también una llamada telefónica y hasta el timbre de la casa.
La tecnología conlleva riesgos, pero también ofrece la posibilidad de colocar candados.
La Secretaría de Turismo estima que más de cinco millones de visitantes estarán en México con el pretexto del Mundial. Una gran cantidad de gente que trajo consigo, cuando menos, un teléfono inteligente. Aunque también es posible que muchos viajen con laptops, relojes inteligentes y tablets, entre otros dispositivos que se conectarán a internet.
Pocas cosas llaman tanto la atención de los clientes de un restaurante como la posibilidad de conectarse a una red. Si además es gratis y funciona a una velocidad decente que les permite compartir fotografías en una story de Instagram, resulta muy complicado resistirse.
En busca del mutante zen
En ese contexto, me llamó la atención enterarme de que más de 300 millones de personas en el planeta practican yoga. Eso afirma la bebida vegetal Silk en su más reciente campaña publicitaria.
Quienes se hayan entregado a los beneficios de esta disciplina, originaria de India, saben que se trata de eso: de poner atención.
Enfocarse en la propia respiración. Ser consciente de cada parte de nuestro cuerpo. Mantener la mente en blanco. Suena, como estableció Schweblin en la charla con el periódico español, a una habilidad sobrehumana.
¿Quién de verdad es capaz de observar sus pensamientos, pero los deja pasar como si se tratara de nubes arrastradas por el viento?
Si existieran los X-Men, es posible que estuvieran buscando a un mutante capaz de poner atención.
“Muy bien, te llamaremos Yogi”.
Aunque no me he comprometido tanto como debería, el yoga me ayudó a transitar el encierro de la pandemia con un poco más de decoro y salud mental. Después, por consejo de un amigo, experimenté con la meditación y el mindfulness.
Hasta los sabios de Sivana, que le cambiaron la vida al monje que vendió su Ferrari, recomiendan practicar yoga a diario.
Buenos días, señor Sol
Este 21 de junio se celebra el Día Mundial del Yoga. Se instauró en 2014 por iniciativa del primer ministro de la India, Narendra Modi, quien propuso que la fecha coincidiera con el solsticio de verano. El día más largo del año en el hemisferio norte se presta para practicar varios “saludos al sol”, una de las secuencias más complejas y demandantes de energía que hay. Involucra una docena de asanas. Realizarla correctamente es toda una hazaña.
Mientras escribo estas líneas me interrumpieron en varias ocasiones. Sonó una canción en la radio y me puse a cantar. Googleé algunas cifras sobre TDAH. Atendí un mensaje de WhatsApp para confirmar una cita y cancelar otra. Pausé para alimentar al perro. Inicié otro artículo. Solo dos párrafos, para no olvidar la idea. Me acordé de que quiero leer Pájaros en la boca, de Schweblin, y que quizá vaya el sábado a buscarlo en la librería. Me serví un poco de café.
¿Quién puede poner atención en una realidad que le rinde culto a los seres multitask?
Solo los X-Men.
Ahora mismo estoy buscando un buen remate para esta nota. Hacía un momento estaba aquí, pero se me escapó de la mente.
No sería mala idea celebrar este 21 de junio con un saludo al Sol.
Arturo J. Flores (@arturoeleditor) es escritor, periodista y guionista. Ha trabajado con publicaciones internacionales como In Touch y People en Español, además de haber sido editor de Playboy México. Es autor de varios libros entre cuento y crónica, así como ganador del Premio Justo Sierra O’Reilly de Novela. Está convencido de que, además de huesos y músculos, el ser humano está hecho de historias.
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