El aperitivo
A la clase política le encanta el onanismo mental de la frasecita de moda: el “bono demográfico”. Nos recetan discursos sobre la fuerza de un México joven, el músculo de una nación que supuestamente va a comerse al mundo. Es una farsa. La verdad cruda y sin maquillaje dice que el maldito ‘‘bono demográfico’’ se nos pudrió en las manos. Cada vez nacen menos niños y muchos de los que ya no son tan niños se han convertido en ‘nininis’: ni estudian, ni trabajan, ni quieren hacerlo.
Ya superamos la fase de los ‘ninis’ –aquellos muchachos que todavía tenían la decencia de romperse el alma tocando puertas y repartiendo currículums–, porque no trabajan ni estudiaban, pero al menos tenían la voluntad de hacerlo. Hoy la tragedia escaló a un nivel mucho más alarmante: los ‘‘nininis’’



