El aperitivo
Hoy el tráfico me regaló una hora para pensar, que es lo único que esta ciudad reparte gratis. Y ahí, pegada al volante, saqué una cuenta que me movió el tapete: llevo siete coches en 23 años. Uno de cada tres, en promedio. Mi abuelo tuvo dos en 93 años de vida. Dos. Para su generación, el automóvil era el lujo y la casa el trámite: era más fácil comprar casa que un auto, y así lo hizo él. Hoy es al revés: la casa te hipoteca 30 años de vida y el coche te lo dejan ir a seis, con bono, sonrisa y cafecito en la agencia. Fast fashion, dicen; fast leasing, diría yo. Los números me dan la razón: entre enero y agosto se vendieron 1,014,832 autos nuevos, el mejor arranque desde que el INEGI lleva la cuenta. Récord histórico. Lástima que justo cuando el coche andaba de fiesta, le quitaron la corona.



