¿Serás un viejito sin dinero?

México se hizo para morir a los 47 años, pero vamos camino a los 80. ¿Quién va a pagar esa vejez en un país con menos hijos, más jubilados y reformas que prometen mucho y cuadran poco?

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POR Gabriel Bauducco

@gabrielbauducco

La mala noticia es que sí, todo apunta a que nuestra generación será una multitud de viejitos profesionales… pero sin dinero. La buena noticia es que el problema no eres tú, sino una combinación perversa entre pensiones mal diseñadas y decisiones políticas que llevan años pateando el problema al gobierno siguiente.

El aperitivo

Un mundo sin bebés

“Dios es misógino”, dice una amiga mía. Y es que para que la cantidad de personas en el planeta no descienda, cada mujer debe tener en promedio 2.1 hijos. Pero ese número lleva décadas cayendo en casi todo el mundo, excepto África. 

Criar hijos se volvió un lujo que muchos hogares no pueden pagar. El Fondo de Población de las Naciones Unidas lo dice sin romanticismo: millones de personas querrían tener más hijos, pero se topan con salarios estancados, vivienda cara, cuidados infantiles prohibitivos y jornadas laborales que convierten la crianza en deporte extremo.

El plato fuerte

De país joven a país cansado

México no es la excepción. ¿Recuerdas el “bono demográfico”? Bueno, desapareció. Parece que a las familias mexicanas de entre 1950 y 1970 el mundo les parecía color de rosa (y es cierto que faltaban unos años para el boom de las pastillas anticonceptivas). En esa época, cada mujer paría entre 6 y 7 hijos en promedio. ¡Por Dios!… y por la patria, o algo así. Ahora, sin embargo, México entró al club de los países en descenso poblacional: 1.8 hijos por mujer. La cifra lleva años cayendo, reporta el INEGI. Es una tendencia, no pánico pospandémico. Pero si cada vez que hay vacaciones y la Ciudad de México se vacía, pides a gritos que cierren los accesos para que nadie pueda regresar porque sientes que “somos demasiados”. ¿Cuál es el problema?

Aquí entra la parte incómoda: el sistema de pensiones se diseñó para un mundo donde había muchos jóvenes sosteniendo a pocos viejos y no al revés.  Si hay menos trabajadores formales aportando a los sistemas de seguridad social y más jubilados cobrando, alguien tiene que poner la diferencia, el Estado. Esa diferencia se cubre con deuda, recortes en otras áreas del gasto social o reformas que cambian las reglas del juego. Por ejemplo, subir años de cotización. ¿Cómo te caería que mañana te digan que las mujeres ya no pueden jubilarse a los 60 años sino a los 65 y los hombres hasta los 68? Mal, obvio. Pero eso va a pasar, aunque por ahora cada gobierno que pone el tema sobre la mesa recibe botellazos desde los lugares más recónditos del país. 

¿Cómo lo arreglamos, si en 1950 un mexicano promedio vivía apenas 47 años y hoy casi llega a los 76? La ironía mexicana es que, mientras el mundo discute cómo retrasar el retiro, aquí se aprobó una reducción gradual de la edad mínima de jubilación para algunos trabajadores del Estado, hasta llegar a 53 años para mujeres y 55 para hombres en 2034.

La sobremesa

México, Sheinbaum, la CNTE y el sueño del retiro

Sobre el papel suena maravilloso, pero…

La CNTE mantiene plantones y bloqueos exigiendo derogar la Ley del ISSSTE de 2007, que la presidenta Sheinbaum prometió en campaña. Esa derogación es imposible: costaría 20 puntos del PIB, 7 billones de pesos. Sería pésimo para las finanzas del país. 

  Entonces, ¿me convertiré en un viejito sin dinero? Con los números actuales, la respuesta honesta es: si dependemos solo del sistema, sí. Menos nacimientos significan menos cotizantes futuros y más personas mayores presionando pensiones y servicios de salud. 

Hablar de pensiones suena a mala broma cuando la preocupación inmediata es pagar la renta o la hipoteca.  Pedirle a alguien de 40 que ahorre para los 70 parece un chiste. La trampa está en que el discurso oficial suele vender tranquilidad: reformas “históricas”, más derechos, nuevos esquemas solidarios.  Entre la narrativa triunfalista y números reales, hay un hueco en el que caben millones de futuros viejitos tratando de descifrar si les va a alcanzar. 

Los choques entre gobiernos, sindicatos y ciudadanía por la distribución del costo de la vejez serán cada vez más frecuentes. 

¿Quién asumirá el costo de llegar a los 80 en un país que se planeó para que murieras antes y con más hijos alrededor?

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Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco) es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.

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