Vivir a las carreras

¿Por qué se ha hecho tan popular madrugar un domingo para correr en la calle?

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POR ARTURO FLORES

@arturoeleditor

Cuando era niño, era común que transmitieran las mismas películas en la televisión. Una de ellas era Run Melos. Es una adaptación en estilo manga del relato corto Hashire Melos, del escritor japonés Osamu Dazai, quien a su vez se inspiró en la leyenda griega de Damon y Fintias.

Trata de dos amigos a los que se pone a prueba. Luego de que uno de los dos es condenado a muerte, el otro toma su lugar para que el primero pueda disponer de un poco de tiempo para resolver un asunto personal. La condición impuesta por el rey que supervisa el acuerdo es que el inocente morirá si el culpable no cumple con su promesa de regresar para cumplir con su condena.

¿De qué hablas, Murakami?

Entonces yo no corría. Pero esa película y también Carros de fuego, el largometraje del británico Hugh Hudson acerca del equipo olímpico que iría a París en 1924, es lo que me viene a la cabeza cuando siento que no puedo más. También ayuda poner algo de música. Cada quien decide qué. Pero, en mi caso, la estridencia me infunde ánimos.

Corro con regularidad desde hace poco más de una década. No recuerdo por qué empecé. Pero hasta la fecha, todos los días me cuesta trabajo levantarme para ponerme los tenis. Como dice Murakami en su libro De qué hablo cuando hablo de correr: «No importa cuántas distancias largas pueda correr, hay días en los que la apatía me invade y no quiero correr. Es más, me pasa bastante a menudo».

Running is the new black

Unos días me va mejor que otros. En ocasiones rompo mi propia marca. Pero también hay días en que siento que una tortuga lo haría mejor que yo. De lo que se trata es de pensar, así sea para criticarme, en movimiento. Procuro no dejar que me venzan los deseos de quedarme acostado.

De acuerdo con el Instituto del Deporte, se celebran más de 200 carreras al año. La mayoría de 5K y 10K. A la par, tienen lugar otras competiciones similares en otros estados. Se puede correr en ambientes boscosos, autódromos y hasta a la orilla del mar. Igual que sucede con los festivales musicales, las carreras trascienden el acto mismo de correr y se han convertido en experiencias. Por eso, los números se agotan con la velocidad que el boletaje para la gira más reciente de un grupo de K-Pop.

Hace poco platiqué con Javier Carballo, director general de HubSports y runner de vocación. Este domingo nos encontraremos en el tercer adidas Splits, las carreras de 9K, 12K, 16K y 30K, que sirven como entrenamiento para el Medio Maratón de la CDMX. Más de 8000 participantes moveremos las piernas este fin de semana en una carrera que casi desde su anuncio se volvió sold out.

Coincidimos en que correr se ha convertido en algo mucho más que un pasatiempo, un pretexto para subir fotos a Instagram o hasta un ambiente para socializar. Prueba de ello son los running clubs, en los que la gente construye relaciones de amistad, románticas o de networking.

El running incluso ha impactado en la movilidad de la CDMX. Porque, en tu cabeza, resignifica las distancias. En lo personal, cuando tengo una cita, suelo medir los kilómetros que me separan y, aunque no corra, por lo menos intento calcular cuánto me tardaré en llegar caminando.

Mientras las rodillas resistan, la voluntad no se rompe.

Estamos locos de remate

También conozco a personas que piensan que los corredores estamos locos. ¿Cómo es posible que alguien pague un boleto por correr en la calle? ¿Por qué nos emocionamos tanto cuando nos regalan un plátano en la meta, que nos permite combatir los calambres? ¿Preferiríamos dormir hasta tarde un domingo en vez de levantarnos a las 5 de la madrugada para recorrer varios kilómetros de subida en una avenida?

Mientras lo escribo, más me convenzo: estamos totalmente deschavetados.

Tanto como Melos, el protagonista de aquella película que repetían en el Canal 5. Habiendo librado la muerte, corrió más de 40 kilómetros de regreso para reemplazar a su mejor amigo en la crucifixión.

La mayoría hubiera corrido en la dirección contraria.

Patitas, ¡para qué las quiero!

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Arturo J. Flores (@arturoeleditor) es escritor, periodista y guionista. Ha trabajado con publicaciones internacionales como In Touch y People en Español, además de haber sido editor de Playboy México. Es autor de varios libros entre cuento y crónica, así como ganador del Premio Justo Sierra O’Reilly de Novela. Está convencido de que, además de huesos y músculos, el ser humano está hecho de historias.

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