El plato fuerte
La manta y el festejo del escándalo
La ignorancia de los aficionados no es cosa menor, pero es mucho peor cuando quienes la perpetúan son los medios de comunicación locales o, peor aún, las propias selecciones. Los jugadores de la albiceleste mostraron una manta en el partido contra Inglaterra con la leyenda: “Las Malvinas son argentinas”, politizando no solo el fútbol, sino opacando su extraordinaria labor en el campo como los genios del balón, y contando con el mejor futbolista de la historia que es Messi, quien también participó en la arenga.
El problema es que se trata de una postura gubernamental cuya ofensiva viene desde la Casa Rosada (oficina y residencia del presidente argentino), como si el fútbol fuera la presidencia del país o, peor aún, el delantero Lautaro o el presidente de la ONU. En el mundo de Javier Milei, el presidente populista argentino, todo es posible tan solo con decirlo, pero la política global no se mueve así, aunque su “compa” sea el también bocazas presidente Trump.
Milei sabe que Reino Unido no cuenta con el apoyo militar de Estados Unidos como en 1982 -cuando sucedió la Guerra por las Falklands, como se llaman oficialmente Las Malvinas-, pero Reino Unido sabe que a los mandatarios veleidosos no se les debe alimentar con incordios o, más bien, hay que dejarlos hablar solos, como ha sido su estrategia con el propio Trump.



