Meta sabía y no le importó

La misma tecnología que prometía conectarnos nos dejó aislados, con depresiones colectivas, menos hijos y una generación entera con angustia existencial. Zuckerberg va a testificar en el juicio más caro de la historia de Meta: 1.4 millones de millones de dólares en juego por diseñar redes “hechas para enganchar” a menores. Te lo explicamos con números que duelen.

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POR Gabriel Bauducco

@gabrielbauducco

El aperitivo

Desde 2019, Meta sabía que era responsable de distorsionar la autopercepción de los adolescentes. No le importó. Un estudio interno –filtrado dos años después por la extrabajadora Frances Haugen– encontró que Instagram empeoraba la imagen corporal de una de cada tres adolescentes, que ya se sentían mal con su cuerpo, y que uno de cada cuatro usuarios adolescentes sentía que la app lo hacía sentir “insuficiente” en su propia vida. La empresa no cambió ni una línea de su código: siguió optimizando el mismo algoritmo que causaba daño. Más complejo, más eficiente, más tóxico. Ayer arrancó, en una corte federal de Oakland, el juicio que Meta llevaba años esquivando.

Cuatro fiscalías estatales (California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey) la sientan en el banquillo, acusándola de diseñar a propósito plataformas adictivas para menores: scroll infinito, autoplay, notificaciones calibradas al milisegundo exacto del pico de dopamina. Piden hasta 1.4 billones de dólares (o sea, en español: 1.4 millones de millones), cifra que surge de multiplicar la sanción por cada cuenta de un menor de 13 años abierta sin permiso de sus padres. Ya hay antecedentes: en marzo, un jurado de Los Ángeles falló que Instagram y YouTube son “productos defectuosos” y obligó a Meta a pagar 6 millones de dólares a una joven de 20 años que desarrolló depresión y dismorfia corporal por usar la app desde niña.

El plato fuerte

Entonces, ¿la misma herramienta que nos conectó a todos con todos es también la responsable de una depresión colectiva que ya se mide en cifras de mortalidad? 

En México, un adolescente tiene el triple de probabilidades de intentar quitarse la vida que un adulto. Encodat 2025, la primera encuesta que midió salud emocional adolescente en el país, detectó que 1.5% de los chicos de 12 a 17 años lo intentó en el último año, y 3.3% tuvo pensamientos suicidas.

El síntoma no es solo tristeza clínica: es desconexión pura. Una encuesta del Observatorio de la Juventud en Iberoamérica y Fundación SM, publicada este mismo mes, encontró que cuatro de cada diez jóvenes mexicanos de 15 a 29 años no encuentran sostén en su familia, la escuela, el trabajo o en su pareja. No tienen con quién hablar de lo que les pasa. La Organización Mundial de la Salud señala que entre 17% y 21% de los jóvenes de 13 a 29 años se declaran solos. La soledad no es sólo una sensación.

Mata. 871 mil muertes al año en el mundo están asociadas a ella, según la OMS. La falta de contención multiplica el riesgo de enfermedad cardíaca, demencia y problemas de salud mental, suicidio incluido.

Hay una consecuencia todavía más silenciosa. De esa generación que no logra vincularse, en México nacen cada vez menos hijos. La tasa de fecundidad cayó a 1.6 hijos por mujer en 2026; un derrumbe que viene de 6.72 en 1970. Un estudio de la Universidad de Cincinnati (todavía sin revisión de pares, y con críticos serios que piden no confundir correlación con causalidad) reveló que, en Estados Unidos y Reino Unido, los nacimientos empezaron a disminuir antes y más rápido justo en las zonas que recibieron internet móvil 4G más temprano. Sí: a mayor conectividad, mayor desconexión. El celular reemplazó el encuentro cara a cara en la edad exacta en la que se construyen los vínculos que después se vuelven familia.

En Argentina, ya es más probable morir a manos propias que a manos de otra persona. El suicidio superó a los accidentes de tránsito y a los homicidios juntos como causa de muerte violenta. Entre los 15 y los 34 años es, sin matices, la primera causa de muerte. Años de negación gubernamental. La Organización Panamericana de la Salud advierte algo incómodo sobre la región: América es la única del planeta donde la mortalidad por suicidio sigue subiendo mientras en el resto del mundo baja.

La sobremesa

El jurado de Oakland va a tardar entre seis y ocho semanas en decidir si Meta es legalmente responsable de haber diseñado el problema.  Afuera de esa corte seguimos construyendo la única respuesta que ningún veredicto va a poder revertir: un mundo donde cada vez nace menos gente y donde los que ya estamos aquí convertimos la soledad y el aislamiento en una forma de vida. 

Pero… ¿esto se les salió de las manos o es exactamente para lo que fue diseñado?

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Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco) es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.

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