Concert Week 2026: ¿muere la música en vivo?

Desde este lunes y hasta el viernes, cientos de espectáculos serán vendidos al 2×1. ¿Qué pasó? ¿No que los fans aguantaban todos los abusos posibles?

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POR ARTURO FLORES

@arturoeleditor

El aperitivo

Quienes estuvieron ahí lo recuerdan como un parteaguas de los conciertos en México. Rod Stewart se presentó el 9 y 10 de abril de 1989 en el Estadio Corregidora de Querétaro en medio de un violento portazo, disturbios y una nube de mariguana. Seguidores de todas las corrientes musicales —punks, góticos, “metaleros” y poperos— se dieron cita en lo que parecía un oasis en medio de un desierto sonoro: un concierto internacional en nuestro país.

El plato fuerte

Este lunes comienza la Concert Week 2026. Del 17 al 24 de agosto, más de 150 conciertos y festivales se ofrecerán al 2×1. Lo que parece una muestra de empatía hacia los fanáticos de la música de parte de Ocesa y Ticketmaster en realidad deja de manifiesto una verdad incómoda: los boletos para los conciertos ya no se venden.

¿Qué sucedió entre aquel legendario portazo para ver a Rod Stewart y esta semana de ofertas “concierteras”?

Las promotoras han querido tapar el sol con un dedo. De 2025 para acá, decenas de artistas internacionales como Pink, Los Toreros Muertos o aquellos que se presentarían en el Reggaetón Fest 2025, cancelaron su visita a nuestro país aduciendo complicaciones técnicas, de viaje y logística.

Uno no puede sino levantar la ceja. ¿Cómo es posible que un país como México, a estas alturas, que recibe gran parte de las giras musicales más importantes, por no mencionar que fue sede mundialista hace unos meses, tenga problemas de logística?

Las razones detrás de la caída en la venta de los boletos son variadas. Primero que nada, los costos desorbitados. No hace mucho se podía adquirir un paquete vip con acceso a mercancía oficial y la posibilidad de conocer a Shakira por 41,735 pesos. Para un país donde el salario mínimo es de 315 pesos, suena completamente descabellado.

Pero también está la idea de que la escasez genera valor, de acuerdo con la escuela austriaca de economía. Aquí opera lo contrario: hay sobreoferta. Lo que en algún momento hizo que las personas se endeudaran con tarjetas de crédito y préstamos personales para asegurarse un lugar en un show tenía que ver con la idea de que un concierto sería irrepetible. Tal vez en algún momento así fue. Pero en la actualidad, casi cualquier gira mundial se detiene en México. Y no una, sino varias veces. La mencionada colombiana dio un total de 28 conciertos en nuestro país, mientras que otros artistas como Metallica, Bad Bunny o Harry Styles hasta podrían tramitar su RFC de tantas veces que actúan aquí. Y, finalmente, pesa el cambio generacional. Los grupos de rock de arena y las grandes estrellas de la música que venden carretadas de boletos se están haciendo viejos.

Rod Stewart tuvo que cancelar gran parte de su gira de despedida One Last Time —incluidos los que ofrecería en México en septiembre— a consecuencia de un procedimiento médico. Y a los más jóvenes no les prende tanto la música del pasado.

Lo dice Malcriada en su canción Six Seven: “Yo no quiero perrear. / Eso estaba de moda en los tiempos de mamá”.

Para que los conciertos llamen la atención, tienen que ser un poco más que conciertos: auténticas experiencias. Pantallas descomunales, decenas de bailarines, escenarios de 360 grados, una casita en medio de General B, el holograma de un músico muerto, dos hermanos distanciados que volvieron a abrazarse o el regreso monumental de una boyband asiática cuyos integrantes se retiraron durante 4 años para cumplir con el servicio militar de su país. Todo eso vende tickets.

Tanto las viejas como las nuevas generaciones se encuentran en diferentes lugares, que al mismo tiempo que hay boomers dispuestos a pagar hasta 700 dólares por una entrada para los 24 conciertos que Metallica (anunciados además con setlists distintos, para obligar a los fans a asistir a más de uno) dará en The Sphere, en Las Vegas, los centennials revientan a la maquinaria consumista con la tradición de los freebies.

La tradición inició en Corea. Los seguidores del K-Pop comenzaron a fabricar recuerdos artesanales y hechos a mano, desde tarjetas fotográficas, pulseritas con letras de colores, dulces o juguetes alusivos al artista. No es piratería, porque sencillamente no se venden. Todo se intercambia entre el fandom para fortalecer sus lazos como seguidores de un mismo tipo de música.

La sobremesa

En este contexto, la oferta de conciertos a precios estratosféricos —con el cinismo inaceptable, antes abordado en este espacio, de que Ticketmaster ya lanzó a la venta lugares donde no se ve nada— parece haber colmado la paciencia de los melómanos, que hasta ahora habían resistido los abusos y cargos por servicio de la boletera.

Huelga decir que, de acuerdo con el Círculo de Crédito, menos de 40% de la generación Z tiene una tarjeta de crédito convencional.

Estos son algunos de los conciertos que serán puestos al 2×1 durante la Concert Week 2026:

  • Maroon 5
  • Def Leppard
  • Alejandro Sanz
  • Babasónicos
  • Apocalyptica
  • Anyma
  • Fobia

Ocesa dijo en un comunicado que ofrecerá más de 150 espectáculos. La promoción será exclusiva para tarjetahabientes de Banamex. Mucha suerte.

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Arturo J. Flores (@arturoeleditor) es escritor, periodista y guionista. Ha trabajado con publicaciones internacionales como In Touch y People en Español, además de haber sido editor de Playboy México. Es autor de varios libros entre cuento y crónica, así como ganador del Premio Justo Sierra O’Reilly de Novela. Está convencido de que, además de huesos y músculos, el ser humano está hecho de historias.

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