El aperitivo
No tienes derecho a decir sobre ti
¿Alguna vez sostuviste la mano de alguien que te suplicaba morir? ¿Serías capaz de mirar a esa persona a los ojos y decirle que espere, porque no tiene derecho a decidir sobre su sufrimiento, que su cuerpo no le pertenece? En México, ayudarlo puede costarte hasta doce años de cárcel, la misma condena que a un secuestrador. La ley que protege tu cuerpo cuando alguien más quiere disponer de él es la misma que te lo confisca cuando eres tú quien ya no lo quiere. Desde 2008 puedes rechazar que te conecten a una máquina -eso se llama voluntad anticipada-, pero pedir que alguien acelere lo inevitable sigue siendo un delito. Morir más lento: legal. Decidir morir antes: cárcel.



