El plato fuerte
Una organización sana no debería depender de una sola persona para seguir funcionando.
Cuando un colaborador se vuelve indispensable, normalmente no es porque sea demasiado bueno. Se debe a que el conocimiento nunca se documentó, las funciones no se compartieron, no existe un plan de sucesión y los líderes permitieron que toda la operación descansara sobre los hombros de alguien.
Paradójicamente, ese empleado suele ser el más comprometido. También es quien acumula vacaciones, responde mensajes a cualquier hora y rara vez delega porque «nadie más sabe hacerlo». Mientras la empresa celebra su compromiso, aumenta silenciosamente uno de sus mayores riesgos. No es casualidad que Gallup haya identificado el agotamiento laboral como uno de los principales factores que impulsan la rotación del talento.
El riesgo de burnout aumenta considerablemente cuando las jornadas superan las 50 horas semanales y se incrementa aún más al rebasar las 60 horas.



