El video no mató (aún) a la estrella de la radio

Pódcasts, censura y haber pasado de moda. Con todo en su contra, la radio existe y resiste.

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POR ARTURO FLORES

@arturoeleditor

El aperitivo

Se equivocaron los Buggles cuando aseguraron que el video mataría a la estrella de la radio. No acabó con ella MTV, con todo y que Video Killed the Radio Star fue el primer videoclip que transmitió el canal a las 12:01 horas del 1 de agosto de 1981; tampoco el streaming, los pódcasts ni la inteligencia artificial.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), citada por Expansión, aún existen 37.2 millones de radioescuchas activos en México. Lo más sorprendente es que 24.3% tiene entre 25 y 34 años. Esto quiere decir que pertenece a las generaciones millennial y centennial.

La radio no ha desaparecido de la frecuencia, solo está adaptándose.

El plato fuerte

Aunque no se trate del medio predominante que fue en el pasado, todavía habemos quienes la sintonizamos. Incluso, algunas figuras que ganaron popularidad en las plataformas digitales encontraron en las ondas electromagnéticas una vía para hacer resonar sus palabras.

Álex Fernández es uno de ellos. El escritor, comediante y actor conduce una emisión de tres horas en Chilango Radio donde cada día repite: “Bienvenidos a esta nueva moda: la de escuchar música con gente desconocida, al mismo tiempo”.

Esa es, precisamente, la diferencia primordial con los pódcasts: que la radio se hace en vivo. Aunque cada emisión puede almacenarse en la red para siempre, la transmisión original conserva un carácter efímero.

Por otro lado, el pasado viernes, Luis Cárdenas se despidió de su espacio en MVS Noticias, de 6 a 10 de la mañana. Un día antes, su mensaje de despedida se volvió viral en X: “Mañana será mi último programa en @MVSNoticias. Durante 16 años, con total libertad, esta casa me permitió aprender, crecer, hacer amigos y vivir momentos que marcaron mi historia. Nata (sic), de corazón, gracias por dejarme acompañarte durante un ratito de tu vida cada mañana”.

Al día siguiente, durante su editorial, ofreció algunas pistas, aunque no especificó las razones de tan abrupta decisión. Eso sí, habló sobre la libertad de expresión.

“Aquí, en este país, hay miedo de hablar. Aquí, en este país, hay miedo de opinar. Aquí, en este país, hay miedo de informar”, expresó. Más adelante, descartó que su salida se debiera a presiones políticas: “Nadie pidió mi cabeza. Nadie ofreció mi cabeza en charola de plata”.

Tampoco ahondó en el motivo detrás de su decisión. Se limitó a escribir en la descripción del video que “los ciclos terminan y los proyectos cambian”.

No fueron pocas las veces que Cárdenas discutió acaloradamente al aire con políticos tanto del régimen como de la oposición. 

Algunos, como Gerardo Fernández Noroña, no volvieron a tomarle la llamada. A un profesor de la CNTE le llegó a decir en vivo que debería terminar en la cárcel por vandalizar la CDMX. Durante su última semana, criticó con insistencia los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias del gobierno, acusándolos de ser una medida de censura.

Resultó reveladora la frase que Gabriel Regino, uno de sus colaboradores, soltó al llamar a la cabina para despedirse de Luis: “Cuando callan a un ruiseñor, se empieza a notar el tamaño y el peso del silencio”. 

A la vez, sus detractores aseguraron que la salida del periodista se debió a una falta de rating, un argumento que no explica su larga permanencia.

En lo personal, me tocó transitar la preparatoria y la universidad en los tiempos de Radioactivo 98.5, y desde entonces sigo a Olallo Rubio. Hoy, el realizador de cine y pionero del pódcast a través de su plataforma Convoy Network también es titular de un programa radiofónico en Chilango Radio, junto a Pablo Duarte y Felipe Morales “PDC”, que no se acerca en popularidad a lo que fue su show en Radioactivo.

Ahora le toca ser un locutor de culto haciendo un programa para un nicho muy específico.

Hace tiempo que la radio perdió la fuerza de antaño y los locutores el arrastre de los rockstars. Hoy representa mucho más un contenido de culto. También hay periodistas como Luis Cárdenas que, tras muchos años, sencillamente desaparecen de la frecuencia de un día para otro, pero mantienen su presencia en las redes sociales. Otros, como Álex Fernández, tienen que explicarle a las nuevas generaciones de qué se trata la radio.

Aun así, el medio se resiste a morir. Es, como dice Miranda Priestly en una de las últimas líneas de El diablo viste a la moda 2, “una de las últimas tablitas del Titanic”.

La sobremesa

Es falso que la transmisión radiofónica de La guerra de los mundos —la novela de H.G. Wells— encabezada por Orson Welles desatara el pánico masivo en Nueva York el 30 de octubre de 1938. Los responsables de alimentar el mito fueron los periódicos, temerosos de que la radio, el medio emergente, les arrebatara los presupuestos publicitarios.

Mucho tiempo después, la radio no ha muerto, aunque el mercado actual parezca dominado por los pódcasts, los lives de TikTok y las plataformas de streaming.

Paradójicamente, lo que sí desapareció fue MTV. Por lo menos como canal musical. El último video transmitido, el 31 de diciembre de 2025, fue Video Killed the Radio Star, de The Buggles

Dato curioso: ese mismo video suma hoy más de 102 millones de reproducciones en YouTube.

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Arturo J. Flores (@arturoeleditor) es escritor, periodista y guionista. Ha trabajado con publicaciones internacionales como In Touch y People en Español, además de haber sido editor de Playboy México. Es autor de varios libros entre cuento y crónica, así como ganador del Premio Justo Sierra O’Reilly de Novela. Está convencido de que, además de huesos y músculos, el ser humano está hecho de historias.

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