Escucha: no eres clase media, aunque lo creas

Responde este test y vuelve a contestar honestamente: ¿Eres de clase media? ¿Verdad que no?

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POR Gabriel Bauducco

@gabrielbauducco

El aperitivo

¿Tienes seguro médico? ¿Puedes pagar la renta el mes que viene si te despiden mañana? ¿Eres propietario de algo, o todo lo que “tienes” se lo debes a un banco? ¿Qué grado de escolaridad tienes, y qué grado de escolaridad va a tener tu hijo?

Contesta eso antes de seguir leyendo. Porque el sueldo que ves en tu recibo de nómina no te define; es apenas uno de los seis medidores, y es el que menos importa. Te contamos por qué.

El plato fuerte

Piensa en el profesional con negocio propio: paga renta, paga sueldos, paga el súper de la semana y al final del mes no logró ahorrar, no tiene nada guardado. Piensa en el trabajador con sueldo fijo (pero informal) que, aun con estabilidad, sabe que un imprevisto médico lo hunde, aunque ninguno de los dos se identifica como pobre.

Esa es la definición real de clase media en México en 2026: no es cuánto ganas, es cuánto puedes perder sin caerte.

Una familia de cuatro personas en la Ciudad de México necesita alrededor de 54,400 pesos mensuales para tener lo que la académica Cinthia Márquez Moranchel, de la UNAM, llama “ingreso digno”. No lujoso, digno: educación, salud, vivienda, transporte, un colchón mínimo para algún imprevisto. El salario mínimo en 2026 es de 9,582 pesos al mes. La distancia entre esas dos cifras –casi seis veces– es la distancia entre lo que el gobierno llama piso salarial y lo que la vida en esta ciudad cuesta realmente.

Y ojo: ni siquiera tener un sueldo fijo te salva, porque 54.8% de la población ocupada en México –32.6 millones de personas– trabaja en la informalidad: sin seguridad social, sin estabilidad, sin nada que la sostenga si se enferma. Cuatro de cada diez familias no tienen vivienda propia, y comprar una es matemáticamente imposible para 80% de los hogares de menores ingresos. Y por si hiciera falta rematar: la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) 2025-2030, presentada en diciembre de 2025 por la CONDUSEF y la Secretaría de Hacienda, dice que en 62% de los hogares mexicanos no se ahorra.

Escenario complicado, ¿cierto? Y no pienses que basta con esforzarse para salir de ahí.

El Centro de Estudios Espinosa Yglesias, con datos de la Encuesta ESRU de Movilidad Social 2023, documentó que 78% de quienes nacen en los dos quintiles más pobres de México sigue en pobreza por ingresos ya de adulto. Le llaman “suelo pegajoso”: entras a la pobreza y casi nunca sales. Del otro lado, 51 de cada 100 que nacen arriba se quedan arriba. La movilidad social de la que tanto hablan los discursos de “esfuérzate y sal adelante” funciona, sobre todo, para quien ya nació arriba.

 

Entonces no, no eres clase media porque tengas un iPhone a meses sin intereses, ni porque tu casa se vea bien en las fotos, ni porque comparas tu vida con la del vecino que gana menos. Eres clase media si puedes enfermarte sin quebrar, si puedes perder el trabajo sin perder la casa, si tu hija puede estudiar sin que eso signifique que tú dejas de comer bien. Bajo esa vara, la mayoría de la gente que se dice clase media en este país está a un imprevisto de distancia de descubrir que nunca lo fue.

La sobremesa

Test rápido 

Contesta con sí o no:

  • ¿Tienes seguro médico por un empleo formal?
  • ¿Podrías pagar la renta el mes que viene si te despiden hoy?
  • ¿Eres propietario de tu vivienda?
  • ¿Tienes estudios profesionales terminados?
  • ¿Logras ahorrar algo, aunque sea poco, cada mes?
  • ¿Tu ingreso familiar supera los 54,400 pesos mensuales, si mantienes a una familia de cuatro integrantes en la Ciudad de México?

Si contestaste que sí a menos de cuatro de estas seis preguntas, no eres clase media, aunque te sientas así. Si contestaste que sí a las seis, no solo eres clase media: eres parte del 2% que logró llegar más arriba económicamente en esta sociedad.

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Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco) es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.

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