La sobremesa
Madres cansadas y amenazadas, pero de pie
En el país que celebra el Día de la Madre con flores y promociones, la Fundación para la Justicia ha documentado al menos 22 buscadoras asesinadas en los últimos 15 años. Es uno de los pocos lugares del mundo donde el riesgo mortal alcanza también a quienes buscan a las víctimas, como si la pregunta “¿dónde está?” valiera una bala.
Cuando organismos internacionales hablan de más de 130 mil personas desaparecidas y el gobierno responde que hay que “revisar” el registro, las madres escuchan otra cosa: que su hijo, su hermana, su pareja podrían convertirse en “dato dudoso” dentro de un sistema que no fue capaz de encontrarlo.
¿Quiénes son esos desaparecidos? En muchos casos, sí, son jóvenes reclutados por bandas criminales, choferes, halcones, gente parte de la economía del narco. Otros son migrantes, mujeres, adolescentes, defensores de derechos humanos, periodistas, gente común. Por eso, las madres insisten en algo muy simple: no importa quién era su hijo ni qué hacía, el Estado tiene la obligación de buscarlo y de contar la verdad.



