¿Realmente necesitamos Recursos Humanos?

La pregunta no es si la función debe existir, es si la mayoría de las empresas están usándola para lo que realmente vale.

El aperitivo

La dirección decide una reestructura importante. Recursos Humanos se entera cuando ya hay que redactar las cartas de baja.

Hay un problema de rotación que lleva meses empeorando. Nadie en el comité directivo lo ha discutido todavía, pero todos coinciden en que “eso tiene que resolverlo RR. HH”.

Alguien pregunta en una junta directiva qué opina Recursos Humanos sobre el nuevo modelo de trabajo híbrido. La respuesta es un silencio incómodo, porque a Recursos Humanos nadie le preguntó antes de anunciarlo.

En las tres escenas, Recursos Humanos existe. Tiene nombre, escritorio y firma en el organigrama. Lo que no tiene es un lugar en la conversación que realmente importa.

El plato fuerte

Desde los años noventa, el académico Dave Ulrich propuso un modelo que sigue siendo, incómodamente, el mejor diagnóstico de lo que le pasa a la función hoy. Según ese modelo, Recursos Humanos debería cumplir cuatro roles: socio estratégico del negocio, agente de cambio organizacional, defensor de los empleados y experto administrativo.

El problema es que la mayoría de las empresas solo desarrollaron uno de los cuatro: el experto administrativo. Gestiona nómina, vacaciones, altas y bajas ante el IMSS, actualización del reglamento interior de trabajo. Todo lo necesario. Nada que explique por qué RR. HH. debería tener voz en decisiones de negocio. Un estudio reciente de Gartner, con información de 426 directores de Recursos Humanos en 23 industrias y cuatro regiones del mundo, ofrece una pista de lo que se pierde cuando la función se queda ahí.

Las organizaciones que logran integrar su cultura organizacional al trabajo diario —no como capacitación aislada, sino como parte de cómo se opera— pueden incrementar hasta 34% el rendimiento de sus empleados. Y cuando el cambio organizacional se diseña para incorporarse de forma natural a la rutina laboral, en lugar de imponerse desde un memo, la probabilidad de que ese cambio se adopte con éxito se triplica.

Ninguno de esos resultados los produce un área que solo tramita permisos. Los genera un área que participa antes de que la decisión se tome, no después.

Aquí es donde conviene ser honesta: eliminar Recursos Humanos no resuelve el problema, solo lo esconde. En México, cumplir con la Ley Federal del Trabajo, mantener protocolos de prevención de hostigamiento y acoso laboral, atender los factores de riesgo psicosocial que exige la normativa oficial o, simplemente, construir un reglamento interior de trabajo que resista una inspección, no son tareas opcionales ni que se improvisen. Alguien tiene que hacerlas, y hacerlas bien exige conocimiento especializado. Preguntarse: “¿necesitamos RR. HH.?” y responder “no” no hace desaparecer esas obligaciones; solo las reparte, sin experiencia, entre quien tenga tiempo libre esa semana.

La pregunta incómoda entonces no es si la función debería existir. Es por qué tantas empresas siguen invirtiendo en un área diseñada para prevenir riesgos legales y administrar procesos, cuando el verdadero costo de oportunidad está en no tener a alguien anticipando la rotación, diseñando la cultura o sentado en la mesa antes de que la reestructura ya esté decidida.

La sobremesa

Ningún negocio serio se pregunta si necesita Finanzas, aunque Finanzas también procese nómina, facturas y trámites administrativos. La diferencia es que a Finanzas nadie la limitó únicamente a “despachar papeles”. Se le pidió, además, anticipar riesgos y aportar a la estrategia. Y por eso nadie cuestiona su lugar en la mesa directiva.

Recursos Humanos no tiene un problema de relevancia. Afronta un conflicto de diseño: en muchas empresas, se construyó desde el principio como un área operativa y luego se le exige, de la nada, comportarse como un área estratégica.

La próxima vez que en tu empresa alguien pregunte, medio en broma: “¿para qué tenemos RR. HH.?”, vale la pena responder con otra pregunta: ¿la última vez que se tomó una decisión importante, alguien de Recursos Humanos estaba en la sala o solo se le avisó al final para que redactara los documentos?

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Christina Martínez (@chris.tuabogada)

Especialista en Derecho Corporativo, Laboral y Migratorio. Asesora a empresas nacionales e internacionales en estrategias corporativas, laborales, migratorias, cumplimiento normativo y transformación organizacional. Amante de las series de streaming y orgullosa mamá de 18 perrhijos, está convencida de que ningún área debería tener que justificar su existencia si desde el principio se le dejó sentarse en la mesa correcta.

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